El pacto de gobernabilidad

Los compromisos del pacto de gobernabilidad se pagan y se cobran:
1. Luis Ureta Sáenz Peña, presidente de Peugeot en la Argentina, será el embajador de CK en Francia. Es decir, el embajador K en Francia será un empleado del imperialismo francés.
2. El socialdemócrata Strauss Khan, nuevo presidente del FMI, vendrá a la Argentina para la asunción de CK, y se iniciará la negociación para la aprobación por el Fondo del plan de pagos de la deuda con el Club de París.
3. El gobierno ordenó a sus diputados dejar caer los proyectos de ley referidos al aborto y la salud reproductiva, y mandó a Chile a Ginés González García para tranquilizar al Vaticano.
4. La ley de presupuesto se aprobó con el voto, acordado en reuniones secretas, de “opositores” que juraron rechazarla en sus campañas electorales: los diputados de Patti (un día antes de su detención), de De Narváez y de Lavagna, y menemistas como Adrián Menem. La ley es un mamarracho, que no cuenta los ingresos de más de $ 8.000 millones por los aumentos en las retenciones a los granos y el petróleo. De donde el voto a diputados de la derecha o el centroderecha “anti K”, termina siendo un voto a los que le dan superpoderes al kirchnerismo para manejar las finanzas. La moraleja es clara: no importa a quién se vote para el jueguito parlamentario, porque los dueños del poder decidirán en qué arco hacen los goles.
Claro que éstos son pactos entre tramposos, duran poco, y más temprano que tarde viene la pelea por el reparto de la torta. Por ejemplo, en Santa Cruz se licitaron dos obras energéticas por $ 2.000 millones, y se presentaron 6 grupos. ¿A quién de los 6 le entregará Kirchner la construcción de los emprendimientos energéticos en Santa Cruz? Uno será elegido, y los otros 5 darán cornadas.

Fuente Semanario Hoy 27/11/07 - ISSN/ Nº 0329-577X