El pacto social hambreador

A los índices truchos de carestía ahora se le suma el truchaje de los de desocupación.
No existen para esos índices la Capital Federal, y los conurbanos de Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata-Batán y Bahía Blanca-Cerri. Esas ciudades concentran el 63,4% de la población laboral. Además, no se incluye la desocupación rural; y los desocupados que cobran planes pasan a ser “ocupados”. Así dibujan un 7,3% de desocupación y un 9,3% de subocupación.
Con estos datos truchos los funcionarios kirchneristas afirman que “se acabó la desocupación, lo que queda son los de más de 35 años que no tienen solución”. Con ese discurso mentiroso sigue la ofensiva por la liquidación de los planes sociales. Millones de jóvenes y adultos en condiciones de trabajar son negados por el gobierno.
En los últimos meses, por razones como la crisis energética y otras, se desaceleró la creación de empleos y bajó “la calidad” de los puestos de trabajo nuevos, dicen los economistas del sistema, para decir que hay menos oferta de trabajo, y lo que hay es en negro. En Tucumán, por pocos puestos, 20.000 jóvenes se presentaron a un pedido de un supermercado.
Con la garrafa por las nubes y el aumento de la nafta que se traslada a los precios, entre otras subas, la inflación saltó otro escalón, superando el 30%. El gobierno defiende a rajatabla sus índices porque son la base para “justificar” topes salariales de hambre.
Para el gobierno “la desocupación ya fue”. A partir de esto, busca imponer topes salariales sobre la base de los “índices K” que son el corazón del “pacto social” al que la mayoría de los jerarcas de la CGT entran por derecha, y la mayoría de los de la CTA entra “por izquierda” (como discursearon Yasky y Heller en Ferro).

Fuente Semanario Hoy 27/11/07 - ISSN/ Nº 0329-577X