La reprivatización de YPF

Cuando Repsol comenzó a negociar la venta de una parte de YPF surgieron varios interesados: Eurnekian, Elsztain y Rocca, pero fueron "avisados" desde la Casa Rosada: "el comprador ya está designado" (La Nación, 22/12).
El testaferro de Kirchner, Enrique Eskenazi, pagó 223 millones de dólares y se quedó con el 14,9% de YPF. Como en un cuento de hadas, la propia Repsol le prestó a Eskenazi 1.015 millones de dólares, y le ayudó a conseguir préstamos por 1.000 millones de dólares más, de poderosos bancos: Credit Suisse (Suiza), PNB Paribas (Francia), Goldman Sachs (Estados Unidos) e Itaú (Brasil). Se firmó un compromiso por el que Eskenazi puede comprar un 10,1% más de YPF, en los próximos 4 años, pagando 1.515 millones más.
Repsol seguirá controlando YPF, y logró su objetivo de reducir sus inversiones en la Argentina, disponiendo de dólares para sus inversiones en países petroleros.
Néstor y Cristina Kirchner fueron operadores activos de la privatización de YPF, y el grupo Petersen que dirige Eskenazi, fue asesor de la venta de las acciones de YPF de la provincia de Santa Cruz, trabajos que Menem y Cavallo pagaron con utilidades a la provincia los más de 1.000 millones de dólares que Kirchner colocó en el exterior y nunca trajo de vuelta a la Argentina. Esos 1.000 millones de dólares se mantienen en la especulación financiera en algunos de los bancos que hoy son prestamistas para la operación de Eskenazi, y el propio Banco de Santa Cruz, privatizado por Kirchner y comprado por su testaferro Eskenazi, es el que maneja esos fondos de Santa Cruz en el exterior.
Eskenazi era un empleado de la firma Bunge y Born, hasta que en 1980 ingresó en el directorio de la constructora Petersen. ¿En nombre de quién entró? Estamos hablando de épocas de la dictadura, para quién esta empresa construyó, entre otras obras, el edificio del Ministerio de Trabajo. Eran las épocas en las que la Argentina, de la mano de Videla y Viola, se había constituido en aprovisionadora de granos y carnes para el socialimperialismo ruso.
En 1995 Eskenazi "compró" el Banco de San Juan. ¿Quién le puso la plata? En 1996 estableció su relación con Kirchner que era gobernador de Santa Cruz. Kirchner privatizó el Banco provincial a manos de su "amigo" Eskenazi, en una operación que tuvo como garantía fondos de la provincia y que compromiso de que el banco privatizado seguiría siendo el que manejaría todo el movimiento de fondos del gobierno provincial.
Ya con Kirchner presidente, Sebastián Eskenazi, el hijo de Enrique, "era uno de los pocos hombres de la Argentina que entraba y salía del despacho presidencial sin pedir permiso" (La Nación, 22/12). En el 2003, Eskenazi compró el Banco de Santa Fe; y en el 2005 el de Banco de Entre Ríos, operación en la que Kirchner presionó al gobernador Busti para que privilegiara la oferta de Eskenazi por encima de otras ofertas.
Las compras de los cuatro bancos (San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Entre Ríos), que fueron objetadas por "los bajos precios en los que fueron vendidos" (La Nación, 22/12), le sumaron a Eskenazi activos por $ 9.877 millones, y una red de sucursales en la Patagonia, Cuyo, y la zona sojera de la pampa húmeda.

Fuente Semanario Hoy - ISSN/ Nº 0329-577X